Después de más de un cuarto de siglo alejados de la élite, problemas económicos y crisis institucionales lo consiguieron. El CD Castellón vuelve a la gloria del fútbol profesional. A pesar de quedar primeros del grupo tercero de Segunda B, no fue fácil. El suspense duró hasta final pero lo lograron. Tan solo hace unos meses, el Castellón, con un guion digno de una película de Hitchcock, mantenía la categoría de bronce. Un gol de César Díaz en el descuento, combinado con el empate del Alcoy permitió al equipo de Óscar Cano evitar el ‘playout’ y ganarse otro año en Segunda B.

El CD Castellón cuenta con una afición de Primera que ha permanecido a su lado desde el comienzo de su debacle en la temporada 90-91. El Castellón descendió en picado de primera a segunda hasta llegar a caer al pozo de Tercera División en la 10-11. Allí permaneció 7 años. Por fin, en la 17-18 consiguió subir a Segunda B. Siempre acompañado por sus aficionados, alcanzando a día de hoy, los 14.000 abonados. Convirtiéndose así en el equipo con más abonados de toda la Segunda B, superando a muchos de Segunda e, incluso, a algunos de Primera.

 

 

La caída a los infiernos del Castellón ha sido dura en muchos aspectos. Su campo, Castalia, es un campo con una infraestructura de primera división. Para los futbolistas no profesionales jugar en este campo ha sido como jugar en el Bernabeu; los aficionados miraban con envidia sana como su vecino, el Villarreal, volvía a primera y se metía en competiciones europeas; además, se echaba de menos jugadores como Vicente del Bosque, Robert Fernández, Mendieta, Planelles, Lotina, Pichi Alonso, Gustavo Regii y Saura, pertenecientes a ese fútbol retro, quienes se sentían orgullosos de llevar la camiseta blanquinegra. Como han cambiado las cosas desde entonces. De entrar en barrena y caer en picado al pozo de Tercera, a quedar campeones de su grupo y subir a la categoría de plata del fútbol profesional. Otra vez, y ahora con un guion de Amenabar al perder en los penaltis contra el Logroñés y vencer al Peña Deportiva y al Cornellá solo por un gol, lo volvieron a hacer. Esta vez sí, les queda nada para tocar el cielo. El CD Castellón renace de sus cenizas y anticipa su regalo del centenario que estaba previsto para el 2022. Esperemos que esa subida se mantenga firme y algún día podamos disfrutar de un derbi provincial. Solo me queda decir: Pam, Pam Orellut.

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