
Muchos niños en Uganda trabajan y trabajan como adultos. No me refiero a adolescentes, hablo de niños aproximadamente desde tres y cuatro años hasta 12-13. Debido a la pobreza, los niños no pueden ir a la escuela y son obligados a trabajar. Al no tener acceso a la educación, es imposible salir de esa miseria. Por lo tanto los niños de hoy, están condenados a ser adultos analfabetos, sin posibilidad de cambiar su entorno social. Serán pobres de por vida.
Durante sus horas de trabajo, estos niños están expuestos a peligros muy serios, enfermedades y accidentes. Por ejemplo, si realizan trabajos muy pesados como llevar grandes garrafas de agua (que yo misma, no puedo ni levantarlas) o transportar peso en la cabeza, puede deformarles la columna o producirles hernias muy dolorosas; estar expuestos a la quema de basura y plástico, aparte de poder quemarse, no tiene que ser muy bueno para los pulmones. Todo esto deteriora su salud y perjudica su desarrollo.
Psicológicamente hablando, también hay consecuencias de por vida. Se les niega el cariño, se les trata como esclavos y se les castiga privándolos de alimentos. Obligados a pedir en la calle o robar, no tiene que dejar una buena huella en ellos.
Cuando digo que se les trata como esclavos, lo digo de verdad. En Uganda, las niñas y también las mujeres, deben de arrodillarse enfrente de los hombres siempre que hablan con ellos. Si además, añadimos que en este país los castigos físicos, se consideran una forma de aprendizaje, pues me recuerda bastante a la esclavitud.
Todos los días cuando me dirijo a mi escuela, llevo varias botellas de agua conmigo. Por el camino, me encuentro a niños y mujeres trabajando en el campo y siempre me piden agua. Imaginaros lo que debe de ser trabajar todo el día sin beber agua y sin comer, con unas temperaturas altísimas.
Entre estas niñas está Yamima. Tiene 8 años. Trabaja en el campo con su madre plantando judías. La azada es más grande que ella. Cuando salgo de casa a las 7:30 de la mañana, Yamima, ya está trabajando. Cuando regreso, sobre las 5:30-6:00 de la tarde, ella sigue ahí.
Es duro estar aquí y no poder hacer tanto como me gustaría. Ojalá, tuviera la fuerza y el apoyo de grandes instituciones para poder promover un cambio para siempre, no solo temporal, y acabar con la esclavitud infantil.
#ReglaDPCP






