Este post quería dedicarlo a las comidas típicas ugandesas, pero creo que eso lo podéis encontrar en cualquier guía turística. Os voy a contar la clase de comida que yo encontré cuando llegué a África. El menú de mis niños y el mío.

La mayoría de los ugandeses, producen su propio alimento. La agricultura es uno de los sectores más importante de la economía de este país africano.
Quiero explicaros que el plátano y todas sus variedades es la base de la cocina ugandesa. Frito, cocido, como fruta o incluso como bebida alcohólica (Waragi). Uganda está llena de plataneros.
Eso facilita que el plátano sea usado para muchísimas cosas. De hecho, el plato típico de Uganda es el Matoke. Es su plato nacional y uno de los más antiguos del mundo. La leyenda dice que fue traído a la Tierra por Kintu, el primer hombre. Se trata de platanos verdes que se pelan y se envuelven en las hojas de la planta. Se cuecen al vapor durante unas dos horas (Cocinar a fuego lento es una de las claves de la cocina de Uganda) y se trituran. Se sirve acompañado de arroz.
Las comidas normalmente son preparadas por las mujeres y se cocina en el exterior de las casas.
El Nsenene es una de las comidas favoritas de los ugandeses. Son saltamontes fritos. Son muy saludables, ya que están llenos de nutrientes. También me dijeron que están muy buenos. No os lo puedo confirmar, ya que durante mi estancia en Uganda, mi menú se basaba exclusivamente en judías y arroz.
Estas comidas pueden ir acompañadas de Chapati. Es un tipo de pan. Se hace con harina y agua. Yo lo comparo a las tortillas mejicanas pero con un sabor diferente.
Nunca me han gustado las judías, pero al llegar allí es lo que había para comer y al final empezaron a gustarme. Al principio, me sorprendió que todos y cada uno de los días, tanto niños como adultos comiéramos siempre lo mismo. Pero lo que más me entristeció fue que mis niñas y mujeres con VIH, no tuvieran ni eso. Su única comida era TÉ. Té para desayunar, té para comer y té para cenar.

En los caminos, existen algunas ¨tiendas¨ en las que los dueños cuelgan carne y pescado llenos de moscas. No me atreví a comprar nada. Tenía miedo a enfermar. A pesar de mis precauciones, bebí agua contaminada y lo pasé fatal. Puedo imaginarme el GRAN malestar que sentirán los niños que continuamente beben agua directamente del suelo.

Yo fui muy afortunada. Aunque he perdido muchos kilos, comía dos veces al día, incluso a veces disfrutaba de plátanos y piñas. Desgraciadamente, la mayoría de los niños solo comen té. Tengo fe en la humanidad y sé que entre todos podemos encontrar una solución a este GRAN problema. También son seres humanos…
#ReglaDPCP