volver con ganas de quedarme

Ya he vuelto de Uganda. Esta vez iba muy bien acompañada. El equipo de Quatre Films: Sandra, Sergio y Claudio no se perdieron ningún detalle con sus cámaras para muy pronto poder sacar a la luz un maravilloso documental de todo lo vivido.

Además, dos amigas más se unieron a este viaje inspirador que, como es de esperar, ha significado mucho para todos. Palabras textuales: “Gracias. Ha sido un viaje tan diferente como increíble”.

Al llegar a Uganda, mis nuevos amigos quedaron sorprendidos por la realidad africana. Todos los prejuicios sobre este maravilloso continente desaparecieron y a la vez se despertó un gran interés por conocer las historias de mis niños y de mis amigos. Como ellos me dijeron: “Hemos pasado de nuestra zona de confort a una zona de aprendizaje”. A lo que yo les contesté: “Yo me encuentro en mi ‘zona mágica’. He abierto los ojos a un mundo increíble y no quiero cerrarlos”.

Se mezclaron rápido entre mi gente. Surgieron nuevas amistades que quedarán para siempre. Compartieron risas, cantos y, cómo no, bailes. A una de mis amigas le llamó la atención cómo dos personas pertenecientes a culturas tan diferentes y separadas por miles de kilómetros tuvieran tantas cosas en común. Creo que al final todo lo que alguien, hace miles de años, se inventó sobre raza, sexo y religión, que tanto odio y separación causa solo es eso, pura invención.

Para mí, este viaje tenía dos cometidos muy especiales:

Primero: ¿Os acordáis del contenedor que gracias a vosotros llenamos de ropa y material escolar y fue enviado a Uganda en el 2015? Pues luchamos y luchamos entre muchos para que llegara a mis niños. Y llegó. No me lo podía casi creer. No os podéis imaginar las caritas de felicidad de niños y mayores al ver ropa, zapatos, balones, libretas, botas de fútbol… Para ellos es algo impensable.

Finalmente, gracias a las equipaciones de fútbol recibidas, todos mis deportistas se sintieron como futbolistas profesionales. Como esos que vemos en televisión, con sus camisetas, sus pantalones y algunos incluso con botas. Fue muy especial saber cómo empezamos este proyecto y cómo vamos avanzando poco a poco.

Segundo: Entregar el premio recibido por parte de la “Asociación Paz desde el Deporte” a la escuela Hill Land Primary School por su compromiso con el deporte y la educación de todos los niños.

patricia campos uganda paz desde el deporte

Otras de las cosas que ha hecho diferente este viaje ha sido la oportunidad que he tenido de visitar la Isla de Zinga, una de las islas que forman el Lago Victoria. Nos acompañó la responsable del proyecto “Island Mission Uganda”, Diane.

Navegamos en bote durante una hora y 45 minutos hasta llegar a la isla de Zinga. Desde lejos, me pareció que tenía un aire paradisíaco. Nada más alejado de la realidad. Llegamos allí, saltamos del bote y caminamos hacia la escuela. Fue construida en el 2015, es decir, hasta hace dos años los niños no tenían acceso a la educación.

Eso explica todo lo que me contaron después sobre la vida allí. Al atravesar la isla para llegar a la escuela una sensación de inseguridad recorrió todo mi cuerpo. Miradas desconfiadas y desafiantes nos acompañaron durante todo el camino.

Un oasis de educación en medio del peligro

Después de saber que en ese mismo lugar las niñas de ocho años se prostituyen por un pescado, que a los niños de cuatro años se les disfraza de mujer y que una niña de tres años fue violada por un monstruo de 40, me horrorizó ver que el terreno donde está situada la escuela no estaba vallado.

patricia campos uganda

Si en tierra firme la situación es penosa, en las islas es horrible. Autoridades y unidades médicas no se acercan a Zinga. Tiene miedo al agua porque no saben nadar, al SIDA, a los crímenes que allí se cometen… En definitiva, tienen miedo a no poder volver, como todos nosotros…

Quería quedarme, pero quería irme… Así que les he prometido que volveré, que buscaré niños y niñas por toda la isla y haré varios equipos de fútbol. Con vuestra ayuda, sé que lo conseguiré.

Días después de este viaje, todos nosotros seguimos compartiendo fotos y momentos. Creo que África nos ha unido para siempre y nada nos podrá separar de ella. Mis nuevos amigos se han llenado de olores, sabores, colores y experiencias africanas que poco o mucho cambiarán su visión del mundo y de ellos mismos.

“Ahora sí tenéis una nueva y auténtica visión de lo que es el mundo. Y ya sabéis, volver a África es una promesa constante”, me despedí.

Una vez más vuelvo con ganas de quedarme.

“Una vez que tocas el cielo te llevas un pedacito contigo”.

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